Deportados arriesgarán más sanciones al reunirse con familia en los Estados Unidos
Por Erin R. Hamilton, UC Davis

A pesar de esfuerzos significativos para impedir la inmigración desautorizada, migración cíclica a los Estados Unidos después de deportación es común. En un nuevo estudio,[1] mis coautores y yo examinamos como el tener una familia en los Estados Unidos afecta el intento a regresar entre migrantes deportados a El Salvador. Concluimos que el separarse de la familia en los Estados Unidos es el factor más importante que se relaciona con el intento de regresar, aunque haya sanciones severas si son capturados.

En un periodo de dos años entre 2010 julio y 2012 septiembre, el Department of Homeland Security (DHS) deportó 204,810 padres de niños con nacionalidad estadounidense, quienes sumaban un cuarto de todos los removidos.[2] En el 2013, U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) deportó 72,000 padres de hijos quienes son ciudadanos estadounidenses.

Datos Claves

  • En el 2013, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) deportó a 72,000 padres de hijos quienes tienen ciudadanía estadounidense. Estos padres constituyen un-cuarto de todos los deportados.
  • Los deportados con hijos en los Estados Unidos han estado, por promedio, seis años más en los Estados Unidos y tienen más probabilidad de ser empleados y hablar inglés.  
  • Deportados salvadoreños con un cónyuge e hijos en los Estados Unidos, y aquellos quienes hijos son ciudadanos estadounidenses, tienen más probabilidad de intentar de regresar aunque haya penalizaciones severas que incluyen dos a 20 años en prisión y perder la posibilidad de calificar por un estado migratorio legal.

Padres deportados enfrentan ningunas soluciones buenas a la separación forzado de sus hijos. Para mantener a sus familias intactas, estos padres tienen que escoger entre llevarse a los niños o dejarlos atrás y correr el riesgo severo de retornar. 

Datos del DHS indican que 21 por ciento de deportados son capturados varias veces en los Estados Unidos, y esto es verdad también para más de un tercio de ellos que tienen hijos ciudadanos.[3] Estos datos son limitados a los detenidos y por lo tanto sea un sub-conteo de migración repetida. 

Los que regresan después de deportación enfrentan sanciones severas si son capturados. Una violación por entrar por segunda vez ilegalmente es un delito grave que puede ser condenando en una sentencia de hasta dos años en prisión. Con penales antecedentes, la sentencia puede llegar hasta 20 años en prisión, dependiendo de la convicción anterior.

Sanciones penales puede significar que la gran mayoría de delincuentes reincidentes no podrán calificar para su legalización. Nuestro estudio indica que la mayoría de padres deportados todavía enfrentarán estos riesgos al tratar de reunirse con sus familias en los Estados Unidos. 

Deportados regresando a El Salvador  

Los datos de nuestro estudio vienen de una encuesta de deportados conducido por el programa salvadoreño de reintegración de los deportados llamado “Bienvenido a Casa” (BAC). Los datos incluyen la ubicación de los cónyuges y los hijos y la intención del deportado de regresar a EE.UU. Nuestro análisis es basado en una muestra de 186 casos.

Basado en la literatura sociológica y demográfica de la migración cíclica, nuestro análisis de regresión fue controlado por los factores que ya se han manifestado ser asociados con la migración cíclica. Esto incluye la edad, el tiempo en EE.UU. previo a la deportación, si el deportado era empleado antes de la deportación, si el deportado habla inglés y el nivel de educación del deportado. 

Padres con familia en EE.UU.

Nuestro estudio revela que estando separados de las familias en los Estados Unidos es el factor más significativo que influye si el deportado intentará de regresar. Entre los deportados con niños en los Estados Unidos, la mayoría (89.1%) tiene por lo menos un hijo en EE.UU. La mayoría también estaban separados de su cónyuge (62.4%). Los deportados con hijos en los Estados Unidos (52.5%) tienen mayor probabilidad de intentar de regresar comparado a los deportados sin hijos (32.9%).[4] 

Este gráfico muestra los países más comunes entre la gente deportada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) en 2014. Ese año hubo un total de 315,943 deportaciones. 
Fuente: U.S. Immigrations and Customs Enforcement, “FY 2014 ICE Immigration Removals.

Los deportados con un cónyuge e hijos en los Estados Unidos son 3.8 veces más propensos a intentar a regresar comparado a los deportados que no son casados y que no tienen hijos.  

Encontramos que los deportados con hijos en los Estados Unidos tienen un mayor capital humano específico a los Estados Unidos comparado a los deportados sin hijos. Los deportados quienes han estado, por promedio, seis años o más en EE.UU. antes de la deportación, tienen más probabilidad de ser empleado y hablar inglés. Estos factores pueden motivar a los deportados a regresar, pero nuestros resultados indican que estos factores no son lo significativamente asociado con el intento de regresar, mientras la familia lo fuera.   

Examinamos si la estructura familiar importaba para los deportados quienes fueron deportados por razones criminales. Encontramos que entre los que tienen antecedentes criminales, los deportados con hijos y un cónyuge son cuatro veces más propensos a intentar a regresar comparado a deportados sin familias en EE.UU., a pesar de las sanciones severas si son detenidos. 

Estimaciones de cuantos volverán

Investigaciones muestran que la intención de migrar predice fuertemente migrar en la actualidad. Estudios previos han encontrado que entre 45 y 75 por ciento de gente que tiene intenciones de migrar lo hacen.[5]  
Usando estos estudios previos en conjunción con los resultados de nuestro estudio y los datos de deportaciones de DHS, estimamos que de 9,304 padres salvadoreños deportados en 2011, entre 2,208 y 3,679 intentaron a regresar. Aplicando esa misma lógica a los 79,052 padres de hijos nacidos en los Estados Unidos en 2011, entre 18,676 y 31,126 regresarán sin documentación para reunirse con familia. 

El número actual podría ser más grande. Estudios de familias transnacionales que son mexicanas y centroamericanas muestran que la remigración es más común entre mexicanos que centroamericanos.[6] La remigración es más fácil para los mexicanos porque es de corta distancia y la historia de la migración circular entre México y los Estados Unidos. Por mucho, la mayoría de los deportados son inmigrantes mexicanos.

Reconsiderando penalizaciones

Nuestro estudio plantea las cuestiones de la lógica y la eficacia en función de los costos de deportar a padres quienes tienen hijos en Estados Unidos, sobre todo por las consecuencias psicológicas y financieras para sus familias.[7] Además de estas consecuencias, las operaciones de detención y remoción de inmigrantes cuestan aproximadamente $2.9 billones anualmente.[8]  

Sanciones severas diseñadas para impedir la remigración, aun por deportados con antecedentes criminales, evidentemente no funcionan cuando está involucrada la familia. Pasos adicionales para reducir la deportación de padres de hijos con ciudadanía estadounidense, como ofreciendo mayor discreción judicial y de la fiscalía en juzgamientos de deportaciones, deben ser considerados.

Erin Hamilton es una profesora asistente en el Departamento de Sociología en UC Davis.

 

[1] Wessler, Seth. 2012. “Nearly 205K Deportations of Parents of U.S. Citizens in Just Over Two Years.” Colorlines.

[2] Cardoso, Jodi Berger; Erin Randle Hamilton, et al. 2014. “Deporting Fathers: Involuntary Transnational Families and Intent to Remigrate among Salvadoran Deportees.” International Migration Review. 

[3] Wessler, Colorlines.

[4] Immigration and Customs Enforcement (ICE). 2012. “Enforcement and Removal Statistics.”

[5]  Card, J.J. 1982. “The Correspondence between Migration Intentions and Migration Behavior: Data from the 1970 Cohort of Filipino Graduate Students in the United States.” Population & Environment; Lu, M. 1999. “Do People Move When They Say They Will? Inconsistencies in Individual Migration Behavior.” Population & Environment.

[6]  Dreby, J. 2010. Divided by Borders: Mexican Migrants and their Children. Berkeley: Univ of California Press.

[7]  Dreby, 2012. “The Burden of Deportation on Children in Mexican Immigrant Families.” Journal of Marriage and Family.

[8] U.S. Department of Homeland Security. 2011. “ICE Fiscal Year (FY) 2012 Enacted Budget.”

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